miércoles, 18 de mayo de 2016

El plan de redención, 18 de mayo

El plan de redención, 18 de mayo
Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia. 2 Pedro 1:3{EJ 146.1}
El mundo cristiano sólo comprende nebulosamente el plan de salvación. El hombre, debido a la manera en que es enseñado actualmente por hombres que pretenden poseer un conocimiento de las Escrituras, nunca puede darse cuenta de los alcances de su condición caída y degradada; pero la misión de Cristo revelará la verdad como se la ve en Jesús. El hombre puede darse cuenta de las profundidades hasta donde se ha hundido únicamente al contemplar la admirable cadena de redención usada para rescatarlo. El grado de nuestra ruina se puede discernir únicamente a la luz de la ley de Dios exhibida en la cruz del Calvario. El maravilloso plan de redención debe ser discernido en la muerte de Cristo. {EJ 146.2}
Por su propia sabiduría el mundo no puede adquirir un conocimiento correcto acerca del Dios verdadero y viviente. Cuando Cristo vino a este mundo, vistiendo su divinidad con la humanidad, el trato que recibió de parte de las autoridades más elevadas de una nación que profesaba conocer a Dios, puso totalmente de manifiesto el poder de la sabiduría y la razón humanas. Su razonamiento no pudo formular una idea correcta acerca de Dios a partir de sus obras y su forma de ser. {EJ 146.3}
El ser humano puede llegar a vivir la ley únicamente mediante la fe en Cristo. El hombre es incapaz de salvarse a sí mismo, pero el Hijo de Dios pelea sus batallas en favor de él, y lo coloca en un terreno ventajoso al concederle sus atributos divinos. Y cuando el ser humano acepta la justicia de Cristo, es hecho participante de la naturaleza divina. Entonces puede guardar los mandamientos de Dios y vivir. Pedro dice: “...Por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia”. 2 Pedro 1:4.{EJ 146.4}
La verdad, como está en Jesús, significa obediencia a cada precepto de Jehová. Es una obra del corazón. La santificación bíblica no es aquella santificación espuria que ni siquiera investiga las Escrituras, sino que coloca su confianza en los buenos sentimientos e impulsos en lugar de buscar la verdad como un tesoro escondido. La santificación de la Biblia inducirá a sus poseedores a conocer los requerimientos de Dios y a obedecerlos. Hay un cielo puro y santo reservado para los que guardan los mandamientos de Dios. Es digno de un esfuerzo incansable, perseverante y de toda la vida. Satanás se encuentra a su mano derecha y también a su izquierda; está delante y detrás de usted. El suple de falsedades a cada alma que no atesora la verdad como se encuentra en Jesús. El, el destructor, está sobre usted para paralizar cada uno de sus esfuerzos. Pero hay una corona de vida que ganar, una vida que se mide por la vida de Dios. Y los que no cierran sus corazones y mentes a la convicción aprenderán lo que es el amor a un Dios santo y justo; porque se trata de un principio admirable, que obra de una manera misteriosa y extraordinaria para obtener la salvación de la raza.—The Review and Herald, 8 de febrero de 1898{EJ 146.5}